Chapter 88: "El último que faltaba"
Se suponía iba a ser un capítulo con más de 3000 palabras pero parece que fue demaciado para el chatgpt que yo uso como corrector y enloqueció.
Por lo tanto termino con 2500 palabras apenas y unos cambios raros de correción.
No voy a volver a meterlo a que lo solucione por qué estuve más tiempo peleando con la máquina que escribiendo.
Sin mas aquí les dejo el capítulo:
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Luego de la llegada de Stephen y los demás, este les dio una patada a los que estaban tirados en el suelo para despertarlos.
—¿Qué... qué pasó? —preguntó Barty Crouch al sentir la patada, despertando adolorido.
En ese momento, la batalla había terminado y varios aurores se acercaron rápidamente a Stephen.
—Señor, atrapamos a 30 mortífagos que iniciaron el ataque y a 20 más que salieron de la sección noble —informó un auror en voz baja.
—Está bien. Quédate cerca, tal vez tengas que atrapar a un cómplice —respondió Stephen mientras observaba a Crouch despertarse.
Mientras tanto, Amos y los que despertaron primero estaban avergonzados, mirando a Harry, quien estaba hablando con Sirius.
—Harry, ¿dónde aprendiste a pelear así? —preguntó su padrino emocionado.
—Stephen me enseñó a pelear, pero Natasha me mostró los puntos débiles de las personas —respondió tranquilamente Harry, ahora que sabía que estaba seguro.
—¿Por qué? ¿Quieres aprender? Soy mejor explicando los puntos de dolor mientras los demuestro —intervino Natasha con una sonrisa.
A lo que Sirius rechazó rápidamente con un gesto incómodo.
Mientras tanto, los demás que protegían a la gente en el bosque se acercaron al ver que ya no había peligro. Parecía que estaban preocupados por Harry, pero al verlo ileso y escuchando cómo había derrotado fácilmente a Crouch y su grupo, comenzaron a elogiarlo. Incluso Amelia llegó con más aurores.
En ese momento, un auror que había sido enviado por Stephen regresó con un elfo doméstico que llevaba una varita en las manos.
—Instructor, encontré a este elfo con una varita —dijo, dejando al elfo en el suelo y entregando la varita a Stephen, quien se la pasó a Amelia para que se encargara de la situación.
—¿Winky? —dijo Barty Crouch, mirando alrededor como buscando algo.
—Esa es mi varita —dijo Harry sorprendido al ver la varita en manos de Amelia.
—¿Por qué la tiene el elfo doméstico? —preguntó Amelia mirando a Harry fijamente. Luego, giró la mirada hacia Crouch—. ¿Conoce a este elfo, señor Crouch?
—Sí, es el sirviente de mi familia —respondió bruscamente Crouch mientras conjuraba un hechizo para despertar al elfo.
Cuando Winky despertó, confusa, Crouch habló con enojo.
—¡Winky, elfo malo! ¿Qué hiciste?
—Winky no hizo nada, no... —respondió temblando de miedo.
—Priori Incantatem —dijo Amelia, haciendo que la varita revelara el último hechizo que se había realizado con ella. La marca de Voldemort apareció en el aire, provocando expresiones de sorpresa y horror entre los presentes.
—¡Tú has fallado en tu deber, Winky! ¡Eres una elfa doméstica inútil! —gritó Crouch con odio, lanzándole una prenda de ropa.
—¡No! Winky no quiere ser libre... no... ¡una prenda, no! —gritó la elfa entre lágrimas.
—Parece que tendrá que ser interrogada —dijo Amos, acercándose para agarrarla.
—No... Amo, no abandone a Winky. Winky no es una elfa mala... —sollozaba la criatura.
Hermione miraba la escena con tristeza, sin comprender cómo un ser podía recibir tan mal trato sin siquiera defenderse. Pero Wanda, con un gesto sutil, le indicó que todo estaría bien mientras señalaba a Stephen.
Stephen observaba fijamente a Crouch con molestia. Él sabía lo importante que era proteger a los elfos domésticos, algo que demostraba constantemente con Misty e incluso con sus bromas hacia Dobby. No iba a permitir que un elfo inocente fuera dañado.
Crouch, nervioso, intentó salir del lugar apresuradamente, pero Stephen dio una orden clara:
—Atrépenlo.
Los aurores conjuraron rápidamente cadenas de luz, atrapando a Crouch en el acto.
—¿Qué están haciendo? —protestó Crouch furioso.
—¿Qué lo apura tanto, señor Crouch? ¿Acaso una visita familiar? —dijo Stephen con una sonrisa. Luego, agregó en tono mordaz—: Por cierto, culpar a alguien que fue encontrado desmayado junto a la varita, sin revisar las huellas, es bastante lamentable para un trabajador del Ministerio.
Crouch se puso pálido al escuchar esas palabras. Stephen continuó:
—Harry, ¿qué te dije que hicieras en estos casos?
—Decir lo que vi, incluso si suena loco. Porque la familia siempre te creerá —respondió Harry, algo avergonzado.
Después de una breve pausa, continuó:
—Vi al que lanzó la marca al cielo.
La declaración de Harry sorprendió a todos.
—¿Fue ella? —preguntó Amelia, señalando a Winky.
—No, era un hombre joven que hizo un gesto parecido a una serpiente —explicó Harry, recordando los detalles.
Stephen extrajo el recuerdo de Harry con un hechizo, mostrando la imagen del hombre en el aire.
Amelia y Amos reconocieron de inmediato al individuo.
—No se supone que estaba muerto... —murmuró Amelia con el rostro serio.
—Parece que la última visita de Crouch a su hijo fue... interesante —comentó Stephen con una sonrisa sarcástica.
Amelia ordenó que revisaran los restos de Barty Crouch Jr., mientras los aurores escoltaban al padre detenido.
El resto de los magos se ocupó de ayudar a los heridos y buscar supervivientes entre las carpas quemadas.
Stephen indicó a Wanda que limpiara la marca tenebrosa del cielo. En su lugar, Wanda creó una enorme figura con los cuatro animales de Hogwarts destrozando la marca de Voldemort.
—Qué exagerada... —comentó Stephen mientras los presentes vitoreaban emocionados. Después de todo la mayoría eran estudiantes antiguos de Hogwarts.
----------cambio en correción sorry----------
Luego de despedirse de Sirius, la familia Weasley, las hermanas Greengrass y las hermanas Delacour, todos los Flamel se encontraban tirados en los sofás del comedor mientras Misty les preparaba té.
"Entonces, ¿qué onda con el KKK versión mágica?" preguntó Tony, acostumbrado ya a tomar té mientras devoraba una galleta.
"Enemigos de Harry. Un grupo de tontos", respondió Stephen con calma.
"¿Leíste la historia de este mundo, al menos?" inquirió Wanda mientras lo miraba como si fuera un idiota.
"No. ¿Es necesario?" replicó Tony con tranquilidad.
"En Hogwarts seguramente lo aprenderá", dijo Natasha con una sonrisa.
Harry, Wanda y Stephen hicieron una mueca al escuchar eso, recordando al transparente profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
"¿Por qué simplemente no los derrotas de una vez, hechicero?" preguntó Loki, uniéndose a la conversación.
"Ya lo dije. Son enemigos de Harry. Si Harry necesita ayuda, puede pedirla", respondió Stephen con naturalidad, lo que sorprendió a Harry.
"¿Tú puedes vencerlos a todos?" preguntó Harry, confundido. "¿Por qué no lo haces?"
Stephen lo observó unos segundos antes de responder:
"El director, los abuelos, los ancianos de algunas familias ocultas, Grindelwald... Incluso la Confederación Internacional de Magos tiene un anciano que podría aparecer aquí y destruir familias de sangre pura como si fueran simples repollos", explicó Stephen, haciendo una pausa. "¿Sabes por qué no lo hacen?"
Harry negó con la cabeza, tratando de procesar lo que había oído.
"Equilibrio", respondió Tony con calma, cortando el silencio.
"Esa es la razón por la que ni Dumbledore ni Voldemort se involucraban directamente en los campos de batalla", continuó Stephen. "Voldemort sabía que enfrentarse abiertamente a Dumbledore podría desencadenar algo peor. Si uno de ellos tomaba demasiada iniciativa, otros ancianos podrían intervenir."
"Básicamente, es como si los débiles lucharan contra los débiles y los fuertes contra los fuertes", añadió Wanda, recostada en el sillón.
"Lo único que les preocupa a los ancianos del mundo mágico es que la magia no sea descubierta por los muggles", explicó Stephen. "Porque eso sí ocasionaría una guerra. Incluso Voldemort, estando completamente loco, evitó involucrarse con el mundo muggle directamente."
"Por cierto, todos los que mencioné están en una lista de vigilancia. Razón por la que los abuelos prefieren estar encerrados en casa", señaló Stephen mientras apuntaba a Wanda y Natasha. "Ellas dos y yo también estamos en la lista. Estoy seguro de eso. Por lo que los únicos que pueden descontrolarse un poco son ustedes tres, jovencitos", dijo con una sonrisa.
"¿Nos estás llamando débiles, indirectamente?" reclamó Tony, molesto.
"Tsk", Loki frunció el ceño, aunque no dijo nada.
"¿Yo también?" preguntó Natasha, algo confundida.
"¿En serio crees que la destrucción de una familia tan poderosa no sería cuestionada? Estoy seguro de que, aunque no tengan pruebas, te mantendrán vigilada", explicó Stephen. "Recuerda que los magos no piensan como los muggles. Tienen otras maneras, más mágicas, de entender las cosas. Después de todo, las casas protegidas con magia no se incendian fácilmente."
"Después de todo, hay que matar al dueño para poder incendiar la casa", agregó Wanda con una sonrisa burlona hacia Natasha. "¡Qué espía más—"
No terminó de hablar porque una almohada la golpeó directamente en la cara.
"Así que, Harry, a menos que tengamos una excusa para destruir la mitad del mundo mágico inglés, solo podemos ayudarte detrás de escena", dijo Stephen con una sonrisa.
"¿Pero Voldemort no era considerado uno de los fuertes?" preguntó Harry.
"Ya no, desde que murió a manos de un niño de un año", respondió Stephen tranquilamente.
"¿Es por eso todo el entrenamiento?" preguntó Harry nuevamente.
"No, eso es porque me molesta ver a alguien tan débil en mi familia", dijo Stephen con una sonrisa burlona. "Incluso sin el entrenamiento, según la profecía, tenías posibilidades de ganar. Y hablando de profecías, recordé algo. Ya vuelvo", dijo, y se fue corriendo.
Mientras Stephen se iba, Harry quedó pensativo y un poco decaído.
"Asustado por el futuro, chico?" preguntó Tony mirando a Harry, que parecía decaído.
"No. Solo..." Harry no encontraba las palabras para describir su sentimiento.
"¿Te sientes débil para enfrentarte a Voldemort?" preguntó Wanda esta vez.
"Bueno, después de todo no tengo el mismo nivel de magia que ustedes," dijo Harry, explicando su sensación de debilidad. Aunque gracias al entrenamiento de Stephen se volvió más fuerte físicamente, si tuviera que pelear con magia pura, sería derrotado por agotamiento.
"Bueno, los magos de este mundo adquieren más mana a medida que crecen," explicó Natasha para tranquilizar al joven.
"¿Pero qué pasa si Voldemort no me da tiempo para crecer?" volvió a preguntar Harry, inseguro. Después de todo, siempre se mantenía firme porque sentía que tenía a Stephen y Wanda protegiéndolo. Tal vez por eso dejó de pensar en Voldemort, pero ahora se dio cuenta de que, después de todo, Voldemort era su enemigo, no el de sus hermanos. Y empezó a temer un poco.
"Tengo una idea," dijo Wanda con una sonrisa, mientras apartaba los muebles para dejar a todos en un centro vacío.
"¿Qué planeas?" preguntó Tony.
"Existe un hechizo del darkho... antiguo. Se dice que lo usaban las brujas de Salem para unir a una nueva al aquelarre, haciendo que todo el grupo compartiera la misma sangre," explicó Wanda mientras comenzaba a formar símbolos mágicos en el suelo.
"Oye, oye, no vas a invocar una especie de demonio o algo así, ¿verdad?" preguntó rápidamente Tony mientras miraba el suelo y se alejaba unos pasos.
Loki, por su parte, también observaba fijamente lo que hacía Wanda, con un mal gesto.
"No... Mientras lo hagamos una vez, estará bien. De esa manera, Harry compartirá nuestra sangre," explicó Wanda, esquivando un poco la pregunta. "De esa manera también será nuestro hermano de sangre," dijo con una sonrisa mientras los demás la miraban escépticos.
"¿No sería bueno esperar a ver qué dice Stephen?" dijo Harry, un poco asustado.
"No te preocupes. Stephen está haciendo otro hechizo arriba, no lo sienten. Así que no se puede quejar," dijo Wanda con una sonrisa, y luego les indicó a todos dónde debían pararse.
Mientras tanto, Stephen, que también había hecho un símbolo gigante en el suelo de su cuarto, pero diferente al de Wanda, dijo:
"Misty, la sangre."
Misty se acercó con un frasco que contenía una gota de un líquido blanco lechoso.
"La última gota de sangre divina que existe en este mundo. Me pregunto a qué dios dimensional pertenecía," dijo Stephen mientras miraba la gota en el frasco.
La cual exudaba magia a montones. El hechizo que estaba por usar Stephen requería sangre de un dios dimensional, pero obviamente en este mundo no existían tales dioses. Por lo que comenzó a buscar algo parecido y encontró esta gota que pasó de mano en mano durante miles de años y terminó en un museo en Egipto.
Se decía que perteneció a un dios egipcio, pero no había encontrado el verdadero dueño después de investigar.
"Con esto diré adiós a las profecías. Manera tonta de usarla, pero es mejor que desaparezca esta sangre antes de que alguien descubra cómo usarla de verdad," dijo Stephen, sabiendo que sería muy peligroso que un mago oscuro descubriera que otro hechizo se podía usar con este frasco.
Así que eligió un hechizo más simple que conocía: destruir las profecías que existían actualmente en el mundo.
Acto seguido, tiró la gota en el centro de la habitación, la cual brilló y luego desapareció, dejando todo limpio, sin ninguna marca.
Mientras tanto, en el ministerio, en el lugar donde se guardaban todas las profecías, una a una comenzó a explotar y destruirse en miles de pedazos, asustando a los cuidadores que estaban de paso.
Volviendo a Stephen, él empezó a salir de su habitación con una sonrisa, hasta que llegó a las escaleras, donde vio a sus hermanos haciendo algo raro.
Entonces bajó rápidamente para ver mejor y vio a Harry en el centro, rodeado de los demás, que lo miraban fijamente.
Stephen no reconoció lo que estaban haciendo, pero analizó todo rápidamente.
De repente, abrió los ojos con sorpresa, dándose cuenta de lo que se trataba.
"¿Unión de sangre? ¡Idiotas, qué están haciendo!" gritó y rápidamente se acercó para detener el ritual, pero justo cuando pisó una de las marcas en el piso, esta se activó.
Stephen quedó congelado, sin poder moverse, como los demás.
"¡En esta dimensión no funcionará! ¡Wanda, deténlo!" gritó Stephen, sin poder dar otro paso o usar magia.
"¡Yo no lo activé!" gritó Wanda, confundida, mientras los demás se ponían nerviosos.
Entonces Stephen vio cómo los círculos en el cielo comenzaban a cambiar. Era como si se estuvieran ajustando para este mundo.
"¿Qué?" gritó Wanda al ver lo mismo que Stephen.
De repente, del pecho de cada uno de los hermanos Flamel salió una luz que luego se dirigió a Harry, que estaba en el centro.
Todos se sorprendieron al ver cómo el pelo y los ojos de Harry empezaban a brillar. El pelo de Harry, al igual que el de los gemelos Tony y Loki, se volvió tan oscuro que parecía tragar la luz misma, mientras que parecían aparecer suavemente estrellas.
Sus ojos, a diferencia de los demás, seguían siendo verdes como los de su madre, pero estos comenzaron a brillar con una luz azulada, similar a los ojos de los demás, creando una hermosa mezcla de verde y azul.
Sus rasgos faciales se mantuvieron iguales, pero se detallaron más, como si mejoraran su genética para hacer que sus partes más atractivas fueran más visibles.
Mientras esto pasaba, Harry parecía estar en trance, y de repente dijo unas palabras.
"El mundo lo acepta como su hijo. Así como los demás. El mal se aproxima, devorando todo a su paso. La última fuerza del mundo. Ustedes, tengan cuidado, hijos míos," dijo Harry en estado de trance, o alguien estaba usando a Harry para comunicarse, mientras miraba con tristeza a todos los presentes.
Luego de decir esas palabras, Harry cayó al suelo lentamente, mientras que el círculo mágico que estaba en el suelo desapareció como si nunca hubiera existido. Incluso todos los presentes no podían recordar con detalle su forma exacta.
"¿Qué pasó?" preguntó Tony, confundido.
"Sigh... parece que Harry era el último hermano que faltaba," dijo Stephen, al darse cuenta de las implicaciones de las palabras de Harry.
"Parece que no aparecimos en este mundo por coincidencia," dijo Loki, molesto.
"¿Eso fue una profecía?" preguntó Natasha, mientras se aseguraba de que Harry estuviera bien.
Mientras tanto, en el ministerio, en la sección de profecías, todas las bolas de cristal habían explotado, excepto una que estaba brillando con fuerza, de color dorado.