Hechicero supremo en hogwarts

Chapter 103: "Hermanos, Fiebres y Vacunas"



en este capitulo intente que wanda actué un poco tierna espera que haya logrado su cometido. si les gusto dejen su piedra de poder.

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"¿Qué están haciendo aquí?" —dijo Stephen mientras miraba a Loki y Tony sentados en la sala de Gryffindor, comiendo bocadillos con Harry mientras jugaban videojuegos en el televisor mágico de la sala.

"Jugando" —respondió tranquilamente Tony, sin apartar la vista de la pantalla mientras apretaba los botones de su control con locura.

"Ya vi eso. Pregunto qué hacen en la sala de Gryffindor si son un Ravenclaw y un Slytherin" —dijo Stephen, molesto.

"Oye, no existe ninguna regla que diga que las otras casas no pueden entrar a las salas de los demás" —respondió Tony tranquilamente, mientras Loki y Harry seguían tan concentrados que parecían no haber escuchado.

"¡Jajajaja, gané de nuevo, perdedores!" —dijo Tony, burlándose de los frustrados Harry y Loki, quienes parecían haberse aliado para ganarle y aun así perdieron.

Mientras tanto, Stephen se acercó a una persona desparramada en el sofá en una esquina, la cual parecía ser Wanda.

"¿Y a ti qué te pasa?" —preguntó Stephen mientras miraba a su hermana, tirada boca abajo y apenas respirando.

"¿Hmm? Stephen... hola" —dijo Wanda, levantando la cabeza con dificultad y sonriéndole.

Viendo su cara toda roja y su cuerpo débil, Stephen rápidamente tocó su frente.

"Estás ardiendo. Tienes fiebre" —dijo, un poco sorprendido—. "Se supone que los tontos no se enferman" —agregó con burla, pero al ver que Wanda no reaccionaba, simplemente lo dejó pasar.

"¿Por qué no vas a la enfermería?" —preguntó Stephen, agachándose para hablarle suavemente.

"Los remedios son asquerosos" —respondió Wanda, poniendo una cara de asco.

"Suspiro. Vamos, levántate. Es mejor tomar un remedio que seguir con fiebre" —dijo Stephen, tirando de ella para levantarla del sofá.

"¡Nooo, no quiero!" —Wanda empezó a quejarse como una niña malcriada.

"De prisa, levántate, o la enfermera tendrá que ponerte una inyección si tu fiebre empeora" —dijo Stephen, haciendo que Wanda temblara de repente con un rostro visiblemente lleno de miedo.

"Bien..." —murmuró Wanda con tristeza mientras se arreglaba la túnica y el cabello para salir de la sala.

"Voy a llevar a Wanda a la enfermería, ¿quieren venir?" —preguntó Stephen a sus hermanos menores.

"Claro que no, no quiero contagiarme" —dijo Tony, sonando como un idiota.

"Paso" —respondió Loki tranquilamente.

Mientras tanto, Harry seguía luchando ferozmente con su control remoto.

"Bien, camina" —dijo Stephen, hablándole a Wanda, quien avanzaba tambaleante.

Al salir del cuadro, Wanda se detuvo de repente.

"Stephen" —dijo, quedándose en su sitio.

"¿Qué pasa?" —preguntó Stephen, mirándola.

"Me duelen los pies" —dijo Wanda, dejando a Stephen confundido.

"¿Y qué? Tienes que ir a la enfermería. Vamos" —dijo Stephen rápidamente.

"Me duelen los pies... Llévame" —insistió Wanda, actuando como una niña malcriada nuevamente.

"¿Ah? Estás loca. Vamos, camina" —dijo Stephen, frustrado.

"Stephen, llévame en tu espalda. Me duelen los pies" —pidió Wanda, con lágrimas formándose en sus ojos.

"Suspiro... Bien, no llores" —respondió Stephen, molesto, pero de todas maneras se acercó a ella, se dio vuelta y se agachó para que pudiera subirse a su espalda.

Luego, Wanda alegremente se aferró al cuello de Stephen mientras él empezaba a caminar.

Mientras avanzaba en silencio con Wanda en su espalda, algunos alumnos los vieron y saludaron, pero al notar que ella estaba enferma, dejaron que Stephen siguiera su camino rápidamente hacia la enfermería.

"Stephen" —dijo Wanda, rompiendo el silencio.

"¿Ahora qué?" —Stephen habló tranquilamente, ya que esta vez tenía bastante paciencia porque su hermana estaba enferma.

"Gracias" —dijo Wanda, dejando a Stephen atónito por un segundo.

"¿Gracias por qué?" —preguntó Stephen mientras seguía caminando.

"Gracias por ser mi hermano. Y gracias por no guardarme rencor por haber muerto por mi culpa" —dijo Wanda, ocultando su rostro en la espalda de Stephen.

Stephen, al escuchar eso, pensó unos segundos antes de hablar.

"Para ser sincero, esa vez que luchamos por tanto tiempo, había otra manera de detenerte. Pero de todas maneras, iba a provocar que yo muriera después de un tiempo. Y cuando me di cuenta de que no podías controlarte y que ibas a morir, pensé que no me importaría morir un poco antes para acompañarte. No podía dejar que alguien muriera solo en el espacio. Y ya había hecho todo lo que necesitaba en mi mundo, por lo que yo era inútil allí" —dijo Stephen sinceramente—. "Por suerte, renacimos en este mundo. Y, como si fuera una broma, como hermanos gemelos" —agregó con una sonrisa irónica, pero sin ninguna molestia.

"En realidad, yo pedí con todas mis fuerzas que, si existía otra vida, renaciera como tu hermana" —dijo Wanda con una sonrisa.

"Parece que pediste ese deseo con mucha fuerza, porque ahora somos demasiados hermanos" —dijo Stephen riendo.

"Stephen"

"¿Qué?"

"Eres un buen hermano"

"Es cierto. Pero no se lo digas a los demás porque se pondrán celosos" —dijo Stephen con una sonrisa tranquila.

"Aun así, seguiré molestándote" —dijo Wanda, asomando su cabeza por detrás de Stephen con una sonrisa.

"Sí, lo sé. Y yo devolveré cada golpe" —respondió Stephen con calma.

Luego de la conversación, Stephen siguió caminando tranquilamente por los pasillos hasta llegar a la enfermería.

"Hola, Poppy" —dijo Stephen al ver a la enfermera, quien parecía estar dándoles remedios a algunos alumnos que también parecían tener fiebre.

"¿Tú también tienes fiebre?" —preguntó rápidamente mientras se acercaba.

"No, yo no. Mi hermana" —dijo Stephen, señalando a Wanda, quien en algún momento parecía haberse quedado dormida.

Poppy rápidamente le hizo señas para que la dejara en una de las camillas y le dijo que ella la cuidaría, además de recomendarle que se fuera, ya que podría contagiarse, pues parecía haber una gripe dando vueltas.

Stephen le echó una última mirada a Wanda, quien dormía tranquilamente, y luego se fue de nuevo a la sala común de Gryffindor.

Ahí todavía estaban los tres idiotas jugando.

"Ahora que lo pienso, ¿ustedes dos recibieron todas las inyecciones y remedios mágicos?" —preguntó Stephen, mirando a Tony y Loki, quienes se voltearon confundidos.

"¿Qué cosa?" —preguntó Tony, extrañado.

"¿Inyecciones para qué?" —preguntó Loki.

"Por ejemplo, ¿tienen la vacuna contra el sarampión del dragón o la fiebre de fuego?" —preguntó Stephen nuevamente.

"No, nunca escuché de ellas" —respondió Tony rápidamente.

"Yo tampoco. Aunque en el lado muggle nos pusieron la del sarampión cuando entramos al orfanato" —dijo Loki, pensativo.

"Las enfermedades muggles no nos afectan. Pero las enfermedades mágicas son más asquerosas y peligrosas" —explicó Stephen.

"Parece que vamos a tener que dar un paseo por San Mungo" —dijo, levantándose y enviándole un mensaje a sus abuelos.

"¿Tú tienes tus vacunas?" —le preguntó Loki a Harry, quien asintió rápidamente.

"Sí, cuando los abuelos me adoptaron, me hicieron un examen médico" —dijo Harry—. "Por cierto, las vacunas son muy dolorosas y las pociones asquerosas. No me gustaría volver a hacerlo" —agregó rápidamente, recordando su día en el hospital.

"No creo que sea algo del otro mundo tener que vacunarse" —dijo Tony con tranquilidad.

"Estás olvidando que el mundo mágico parece tener información médica de la Edad Media" —dijo Loki, haciendo que Tony empezara a dudar de si realmente era buena idea ir al hospital a ponerse las inyecciones.

"Si llega a un punto crítico, tal vez debamos llevar nuestras propias jeringas" —dijo Tony, pensando en cómo se manejaban los hospitales en la Edad Media.

Si los magos tenían esas tradiciones, era más probable que terminaran peor por ir a un hospital mágico.

Mientras tanto, Harry se reía, ya que lo que había dicho antes era mentira. Las vacunas fueron iguales que en el mundo muggle, incluso más indoloras gracias a la magia de anestesia.

Lo único molesto tal vez fueron las pociones, pero nada más.

Por otro lado, en la sala de profesores, donde estaban teniendo una reunión sobre cómo iba a ser el torneo, Perenelle miró su teléfono mágico por unos segundos.

Luego de leer lo que decía, rápidamente miró hacia Grindelwald.

"¿Tú no llevaste a tus hijos a ponerse sus inyecciones mágicas?" —preguntó rápidamente con el ceño fruncido.

"Bueno, iba a ser difícil, ya que era un recluso y los guardias de la prisión no podían salir de su trabajo" —dijo Gellert en su defensa.

Perenelle lo pensó y tenía razón, por lo que no dijo mucho más y miró hacia Dumbledore.

"Llevaré el fin de semana a los gemelos a vacunarse en San Mungo" —dijo rápidamente, a lo que Dumbledore aceptó fácilmente.

"Ahora, a lo que estábamos. ¿La primera prueba será entonces con dragones?" —preguntó Dumbledore, mirando a los asistentes del Ministerio.

"Así es, señor director" —respondió uno de los asistentes.

"Qué locura exponer a estudiantes frente a un dragón" —dijo McGonagall, enojada.

"Está bien, Minerva, algunos de los mejores magos del mundo estarán entre el profesorado protegiendo a los alumnos. Incluso trajimos a Moody" —dijo Dumbledore para tranquilizarla, señalando a Perenelle, a los directores de las otras escuelas y mencionando al exauror que no estaba en la reunión.

"Moody me preocupa más" —dijo McGonagall, pero dejó que la reunión continuara.

mientras seguían hablando como dumbledore tenia que crear un escudo para la copa asi los menores no podrían entrar para poner sus nombres. pero eso era algo de lo que luego se darian cuenta que era totalmente inútil preocuparse.

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